martes, 13 de octubre de 2009

COJÍN DE BRONCE





Los Gordos de Botero han sido un referente “cultural” de la ciudad, paradójicamente a lo que piensa Fernando Botero y al uso que le gustaría que los habitantes de la Ciudad le dieran a las Gordas, la ciudadanía se ha apropiado de ellas de una manera particular y creo que un poco diferente a lo que su creador desearía, pues en la Ciudad corre el rumor de que a él no le gusta que la gente las toque, se siente en ellas, coma encima de ellas o juegue con ellas. 
Muchas personas cuestionan si los gordos de Botero son arte, muchos dicen que son una marca, otros dicen que es cultura, otros que es un diferenciador, otros dicen que es posicionamiento, en fin… lo que sí podríamos decir es que la gente pareciera que quiere a los gordos de Botero o más bien que los incorpora en su vida cotidiana, que ya hacen parte de un espacio concurrido por mucha gente y que esa gente las toma, las toca, las siente. 
Podemos ver en la Plaza Botero cómo la gente usa las gordas y los gordos de Botero, cómo los niños, las mujeres, las parejas los usan como colchón, como cojín, como mueble, como espacio para jugar, para tomarse una foto, para sentarse o para acostarse en ellas. La gente se toma fotos con ellos, otros le dan la espalda, otros se apoyan en ellos, otros las imitan y otros las ignoran.

No hay comentarios:

Publicar un comentario